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“25 de Noviembre: La urgencia de un Perú libre de violencia contra la mujer”

                                                         “25 de Noviembre: La urgencia de un Perú libre de violencia contra la mujer”

Cada 25 de noviembre, el Perú y el mundo recuerdan el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una fecha que trasciende la conmemoración y se convierte en un llamado urgente a la acción. La violencia basada en género continúa siendo una de las violaciones de derechos humanos más persistentes y normalizadas en nuestra sociedad; pese a los avances normativos, miles de mujeres siguen enfrentando agresiones físicas, psicológicas, sexuales, económicas y simbólicas.

1. Un país que aún lucha contra la violencia

Según cifras del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), cada año en el Perú se registran miles de denuncias por violencia familiar; sin embargo, solo una fracción llega a sentencia. La impunidad, la revictimización y la falta de enfoque de género en las instituciones perpetúan un ciclo doloroso que afecta a niñas, adolescentes y mujeres adultas sin distinción de condición social, edad o lugar de residencia.

En regiones como Amazonas, la distancia geográfica, la escasa presencia de servicios especializados y la dependencia económica agravan el problema. Muchas mujeres viven violencia en silencio porque temen represalias, perder el sustento familiar o simplemente no encuentran rutas claras de protección.

2. Marco normativo que protege a las mujeres en el Perú

El Perú cuenta con un marco legal robusto, aunque aún insuficientemente aplicado. Entre las principales normas destacan:

  • Ley N.° 30364: Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar.
    Establece medidas de protección inmediatas, concepto ampliado de violencia e incorporación del enfoque de género en la intervención estatal.
  • Código Penal Peruano: tipifica lesiones, feminicidio, violencia sexual, coacción, acoso, explotación y delitos vinculados.
  • Convención Belem do Pará: tratado internacional vigente que obliga al Estado peruano a actuar con debida diligencia frente a la violencia contra la mujer.

A pesar de este marco normativo, la brecha entre ley y realidad sigue siendo un reto: la carga procesal, la falta de personal capacitado, la ausencia de acompañamiento psicológico y legal, y las prácticas culturales machistas aún limitan la efectividad del sistema.

3. La violencia no siempre se ve: avances y desafíos

La violencia hacia la mujer no solo se manifiesta en golpes o agresiones físicas; también se expresa en:

  • Control económico o emocional
  • Celos excesivos disfrazados de amor
  • Humillaciones
  • Chantaje sentimental
  • Manipulación digital
  • Restricción de movilidad
  • Invisibilización del trabajo doméstico y de cuidado
  • El violencia digital se ha convertido en una nueva amenaza: difusión de contenido íntimo sin consentimiento, hostigamiento en redes, suplantación de identidad y extorsión emocional.

Como abogados, tenemos la responsabilidad de identificar, visibilizar y denunciar estas formas contemporáneas de violencia, que muchas veces pasan desapercibidas incluso para las propias víctimas.

4. El rol del sistema jurídico y de los estudios legales

Un estudio jurídico no solo representa casos; acompaña, orienta y humaniza.
Desde Estudio Jiménez & Asociados, reafirmamos nuestro compromiso con:

  • Brindar asesoría jurídica con enfoque de género.
  • Promover rutas seguras de denuncia.
  • Impulsar medidas de protección rápidas y efectivas.
  • Sensibilizar a familias y comunidades sobre derechos de las mujeres.
  • Contribuir a la formación de operadores de justicia comprometidos con la igualdad.

Cada caso atendido con diligencia es un paso hacia un país más seguro para todas.

5. La educación y la prevención: claves para el cambio real

La violencia contra la mujer se sostiene en creencias arraigadas: roles tradicionales, estereotipos, desigualdad laboral, silencios históricos. Por ello, la prevención debe comenzar en hogares, escuelas, instituciones y espacios comunitarios.
Hablar de igualdad no es un discurso; es una práctica diaria que involucra a hombres, mujeres, familias, empresas y autoridades.

6. Conclusión: que la conmemoración se convierta en compromiso

El 25 de noviembre no es una fecha para recordar tragedias, sino para reforzar la convicción de que la violencia no puede normalizarse.
Cada mujer tiene derecho a vivir libre de miedo, con autonomía y dignidad.
Cada institución, profesional y ciudadano tiene la responsabilidad de garantizarlo.

Desde el Estudio Jiménez & Asociados, reafirmamos nuestro compromiso de seguir trabajando por un Perú donde la justicia sea accesible, efectiva y sensible. Un país donde ninguna mujer sea silenciada, donde ninguna vida se pierda por la violencia, y donde todos podamos convivir bajo los principios de respeto, igualdad y libertad.